La aldea de la Luna... parte X

viernes, noviembre 06, 2015


El día del torneo llegó finalmente, todos estaban emocionados y nerviosos, salieron antes que el sol, pues tenían mucho camino que recorrer. A medida que se acercaban al lugar del torneo se podían ver los demás equipos preparándose o simplemente descansando después del largo viaje. Aunque no decían nada se podía ver la emoción en sus rostros, al llegar se instalaron en donde se les indicó, vieron al frente sobre un improvisado escenario las jaulas cubiertas por cortinas negras, ahí seguramente estaban los ángeles que protegerían a cada equipo, les indicaron también la hora en la que se haría el sorteo de ángeles, para que estuvieran pendientes y una vez que tuvieran un ángel asignado comenzarían los enfrentamientos.


Antes de que llegara la hora del sorteo, Alejandro y Aramis decidieron dar un vistazo rápido al lugar, a la derecha del lugar donde estaban los ángeles encontraron un sinnúmero de tiendas, vendían armaduras mejoradas, armas y también libros de magia, el lugar era muy grande y estaba lleno de gente, por todos lados pasaban personas comprando o solo viendo igual que ellos, una voz los llamó desde la parte de atrás de una pequeña cabaña, ninguno de los dos pensó que fuera a ellos a quienes les hablaban así que la ignoraron, pero escucharon nuevamente el llamado así que se acercaron, un anciano cubierto con una túnica café era el que les hablaba, les hizo una señal para que lo siguieran hasta un pequeño callejón, ya que estaban ahí se aseguró de que nadie los hubiera seguido y se acercó a ellos.

¿Ya saben qué ángeles tienen para la competencia? – dijo el anciano viendo a los ojos a Aramis
Los vimos una vez – respondió Alejandro
¿Y saben cuál quieren que los proteja? – el anciano se acercaba cada vez más
No, aunque yo sentí una fuerte conexión con el ángel de las rosas cuando lo vi por primera vez – dijo Aramis que trataba de hacerse para atrás cada vez que el viejo se acercaba.
Perfecto, ese es tu ángel protector – el viejo se frotaba ambas manos – ahora la pregunta obligada, ¿Tienen alguna forma de hacer que las cosas resulten a su favor?

Alejandro y Aramis se miraron extrañados, pues ciertamente no entendían a lo que se refería el anciano, después de un rato de silencio Aramis fue el que tomó la palabra.

¿Quieres decir que es posible elegir a alguno de los  ángeles? – dijo el hechicero
Exacto, no creerán que aquí se deja todo a la suerte – el anciano sonrió de una forma extraña – Si quieren ganar, no deben dejar nada a la suerte.
Tienes toda nuestra atención – dijo Alejandro – ¡habla pues!
No seas impaciente caballero del Templo de la Luna – dijo el anciano sin voltear a ver a Alejandro
Dinos a que te refieres, pronto iniciará el sorteo y tal vez tus consejos nos resulten de utilidad – dijo Aramis.

El anciano sacó un cristal rosa que brillaba intensamente, lo limpió con la mano y lo entregó a Aramis

Este cristal te ayudará a atraer a tu ángel protector, digamos que vamos a ayudar un poco con el sorteo y de esta forma el ángel de las rosas solo te servirá a ti y protegerá a tu equipo en batalla, cuídalo bien porque de eso dependerán sus vidas – el anciano caminó al fondo del callejón y se perdió en la oscuridad.


Aramis y Alejandro salieron por el lado contrario, tardaron un poco en acostumbrar la vista a la luz nuevamente, luego vieron que todos estaban reunidos alrededor de las jaulas de los ángeles y corrieron temiendo que ya los hubieran nombrado.
A un integrante del equipo le entregaban un número que correspondía a una de las jaulas del frente, una vez que todos tuvieron un número comenzó el sorteo, mencionaban un número, quien lo tuviera pasaba al frente y destapaba la jaula correspondiente, dentro se encontraba el ángel que les serviría en las batallas, la mayoría de los ángeles fueron tomados, aún no llegaba el turno de Aramis y para su sorpresa el ángel de las rosas aún no era asignado a ningún equipo, solo quedaban tres ángeles disponibles, Aramis y Alejandro se voltearon a ver, al parecer el cristal del anciano estaba funcionando, un equipo pasó antes que ellos, eran 4 caballeros de armadura negra, uno de ellos destapó la jaula marcada con su número y al caer la cortina apareció el ángel de las rosas encadenado, el caballero de armadura negra desabrochó la cadena que la sujetaba del tobillo e inmediatamente el ángel se posó detrás de él. Aramis no entendía que había pasado, se suponía que con el cristal asegurarían que el ángel de las rosas fuera su protector, sin embargo, otro equipo lo había obtenido. Tocó el turno de Aramis finalmente y al destapar la jaula vio con sorpresa que el ángel asignado era un ángel de apariencia masculina que portaba una enorme espada roja parecida a la que llevaba Alejandro, éste sacudía las alas tan fuerte que Aramis no podía abrir la cerradura de las cadenas que lo contenían así que Alejandro se acercó para ayudar, el ángel al ser liberado ocupó su lugar detrás de Aramis. Los dos caminaron de regreso a donde estaba el resto del equipo, estaban conformes pues el ángel parecía poderoso, pero no podían dejar de pensar en el cristal rosa, el anciano y lo que les había dicho, al parecer los había engañado.

Una vez terminado el sorteo de los ángeles se anunció cuales equipos se enfrentarían, el equipo de Aramis se enfrentaría a un equipo de arqueros, no se sintieron intimidados pues Amanda sabía tirar con el arco, además tenía flechas encantadas, por otro lado Alejandro y Pamela eran expertos en peleas cuerpo a cuerpo y eso ofrecía una ventaja sobre los arqueros que suelen no tener muy buenas defensas, por su parte Aramis con la magia del bastón podía arreglárselas bastante bien, tal vez su rol en la pelea sería más de defensa que de ataque, ya que solo Alejandro tenía armadura él tendría que encargarse de proteger a su equipo de las flechas que sus oponentes lanzarían. Ya tenían un plan ahora solo faltaba llevarlo a cabo y avanzar hasta las finales.

Continuará

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