La aldea de la Luna... parte III

viernes, septiembre 25, 2015

Continuación...

A la mañana siguiente, el hechicero despertó después de una excelente noche de descanso, había dormido mejor al aire libre sobre el pasto que en la cama dura en aquel sótano que le prestaban en la Arena. Se estiró y respiró profundamente impregnando la nariz con el olor de las flores que crecían en el bosque. Se levantó de un salto y estiró la mano para tomar su bastón pero alguien más estaba ahí observándolo, y antes de que pudiera agarrarlo se lo arrebataron.

¡Alto ahí hechicero! No queremos problemas - dijo una mujer.
¡Otra vez no!- exclamó Aramis desesperado - ¿porqué quieres llevarte mi bastón?
Lo necesitamos, lo devolveremos después - respondió con voz temblorosa
No, no lo creo... no te llevarás mi bastón - dijo Aramis mientras sacaba de su morral un frasco - No me importa que lo necesites.

Lanzó el frasco creando una explosión que aprovechó para recuperar el bastón. Estaba listo para atacar nuevamente, pero una flecha salió del otro lado de la nube de humo que había quedado y lo hirió en el hombro derecho. Gritó por el dolor y trató de quitarse la flecha pero ésta se disolvió antes de que pudiera tocarla.

Una flecha mágica. interesante... - pensó Aramis sobándose el hombro.


Solo necesitamos tu bastón por esta noche, he visto lo que puedes hacer con él - dijo la mujer que se preparaba para lanzar otra flecha.
Creo que si te lo llevas nunca lo recuperaré... dime para que lo necesitas, tal vez pueda ayudarte - respondió el hechicero que empezaba a suavizarse ante la timidez de la mujer 
No... no quiero tu ayuda, solo necesito tu bastón - dijo ella 
Así nunca vamos a llegar a un acuerdo, nunca me he separado de ese bastón y no pienso empezar ahora, además yo también lo necesito. Y por lo que veo tu no estás completamente desarmada, no entiendo para que lo necesitas - Aramis jugaba con el bastón sin apartar la vista de la chica que tenía enfrente. 

Esto está tardando mucho y no tenemos tiempo - dijo otra mujer que salió detrás del árbol, la hechicera se agachó y caminó hacia atrás.
Ah... veo que no estabas sola, entonces... ¿Para qué quieren mi bastón? - Dijo Aramis sonriendo.
Alto ahí, hechicero, mi compañera y yo necesitamos ese bastón, para qué no es tu asunto. así que ¿nos lo entregarás por las buenas o por las malas?
¡Aquí vamos otra vez!... parece que a donde quiera que voy me siguen los problemas - dijo para si mismo Aramis al tiempo que formaba con ayuda de su bastón un gran dragón de humo.



Continuará

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